Cobre anticorrosivo
Si bien el cobre es un material fácil de trabajar y de moldear, su dureza lo hace muy resistente a la exposición a otros elementos. A diferencia del hierro y el acero, el cobre no se oxida, más bien cuando está expuesto, forma una delgada capa de óxido, que puede proteger al metal durante cientos de años.
Estas propiedades lo hacen un favorito entre arquitectos y artistas para techumbres, revestimientos, estatuas y otros objetos resistentes a todo tipo de climas. Su color, que varía entre naranjo metálico a azul brillante, es otro de sus atractivos. De hecho, el cobre es el que da a la Estatua de la Libertad ese tono verde pálido.
Otra de las ventajas anticorrosivas del cobre es que puede reciclarse numerosas veces sin perder su desempeño. Si bien la mayoría de su producción proviene de la minería mundial, una proporción considerable proviene de fuentes secundarias, lo que debería aumentar mientras más bienes con contenido de cobre sean desmantelados y reemplazados, desde automóviles a aparatos eléctricos. Se estima que, hoy, cerca de 40% de la demanda de cobre de Europa se satisface con cobre reciclado.